Cuento corto de hadas La flor del bosque

By | 6 July, 2016

Cuento corto de hadas La flor del bosque

Mariano paseaba triste por el bosque, debido a que su novia lo había dejado plantado en el altar. Sin rumbo fijo fue caminando hasta adentrarse más y más en la espesura de aquel lugar.

Sin embargo, en un momento notó que se había hecho de noche y debía regresar con los suyos, pero no sabía cómo hacerlo. Tomó un par de piedras e hizo una fogata improvisada. Mientras aguardaba pensando en un plan, arrancó una flor que estaba cerca de él y comenzó a quitarle uno a uno sus pétalos.

Así continuó por varios minutos, hasta que escuchó una voz:

– ¡Oye, ten cuidado me estás haciendo daño!

Mariano miró sus manos y observó que lo que había agarrado no era una flor, sino una pequeña hada que llevaba un vestido del color preciso de las gardenias que había estado deshojando.

– Discúlpeme. Jamás había visto una ninfa. Si bien es cierto que durante mi niñez leí varios cuentos cortos de hadas nunca pensé hallarme frente a una, y menos con alguien tan pequeña como usted.

– Que el tamaño no te sorprenda. Tengo más de 200 años y mi labor es cuidar que las flores de este bosque se mantengan en buen estado. Así que como podrás ver, tú eres el causante de que yo esté aquí.

– ¿Y qué piensa hacerme? Lanzarle algún tipo de conjuro o algo por el estilo.

– No. Mis poderes no me permiten hacerles daño a los humanos. No obstante, te vengo a dar un consejo. No lastimes a las criaturas del bosque y menos a las que no se pueden defender como es el caso de las flores y de las plantas.

Todos son seres vivos y merecen ser respetados. Cuando te sientas frustrado mejor charla con alguien. Verás que el conversar con un amigo sobre tus problemas hará que tu alma se sienta mucho mejor.

– Es verdad, yo no lo había visto de ese modo. Le prometo que desde ahora cuidaré a los seres vivos que me rodean.

Después de la conversación, Mariano despertó debido a los gritos de su papá, quien por fin lo había localizado.