Cómo elaborar un afiche para una obra de teatro

Cómo elaborar un afiche para una obra de teatro

Los afiches, también llamados carteles promocionales, se usan precisamente para llamar la atención del público y que éste acuda a los distintos recintos de una ciudad para poder presenciar alguna de las obras de teatro que allí se presentan. Hay elementos fundamentales para la creación de un anuncio de este tipo. Entre estos podemos enunciar rápidamente: El nombre de los actores protagónicos, el nombre del director y el de la compañía teatral. En el caso de que sea una obra musical, también se deberá mencionar a la persona que hizo la partitura de la puesta en escena. El último factor que jamás debe faltar es el nombre del teatro. Nunca es recomendable que se haga el primer diseño que se tenga en mente, sino que el responsable de los afiches, le pida opinión tanto al productor como el director de la obra de teatro, pues con esa lluvia de ideas, el concepto quedará plasmado en el papel de la mejor manera posible. También es importante que sepas que no existe un tamaño de cartel predefinido, sino que éste deberá ser elegido tomando como referencia el espacio que se desea cubrir o en su defecto que se tenga disponible para la promoción. Una versión reducida de tu afiche principal, te puede servir perfectamente para agregarlo al programa que les será entregado a los asistentes antes de que comience la función. Éste documento sirve para que las personas además de saber quiénes son los actores y productores de la obra, también conozcan en cuantos actos se divide. Algo que también se agrega de vez en cuando en ciertos cartelones publicitarios es una frase trascendental del guión, entrecomillada pues eso indica que se trata de una cita textual. Por ejemplo, si la representación se tratara de la obra cumbre de Miguel de Cervantes Saavedra, podrías colocar “En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero quedarme…”.

Cuento corto de terror El juego de las sombras


Era una tarde fría y lluviosa. La tormenta había sido tan fuerte que ninguna casa del pueblo contaba con energía eléctrica. Gustavo jugaba con su primo a las escondidas, pero pronto la luz natural era insuficiente para ver con claridad y pensó que debían cambiar de juego.

– ¿Por qué no jugamos a crear cuentos de terror inventados? Dijo Eustaquio.

– No, mejor ya se. Le voy a pedir a mi mamá que nos preste una vela, para jugar a las sombras. Replicó Gustavo.

Al cabo de unos minutos, el niño llego con la candelilla, la colocó frente a una gran pared y comenzó a formar figuras de animales con sus manos. El pequeño era muy diestro en este arte, pues su tío Humberto le había enseñado la manera de hacer más de 10 especies diferentes.

– Ahora te toca a ti Eustaquio. Mencionó Gustavo.

El niño utilizando su mano derecha hizo la clásica figura del conejito que mueve las orejas.

– ¡Ah, eso cualquiera lo puede hacer! Exclamó muy molesto Gustavo.

– No sé qué otra figura hacer. Mejor juguemos a otra cosa.

Nadie se dio cuenta pero pese a que el niño ya no estaba haciendo la figura del conejo, la sombra de este seguía apareciendo en la pared.

– Mira Eustaquio, tú conejo está creciendo.

– Pero yo no estoy haciendo nada, tengo mucho miedo.

El simpático conejito se transformó en una criatura grande y grotesca que de un rugido hizo que los dos pequeños quedarán paralizados del pavor que sentían. Luego de eso, la sombra abrió sus fauces y comenzó a aspirar con mucha fuerza.

Los niños no tenían de donde detenerse, con lo que terminaron siendo atraídos por la bestia. Después de que los engulló, la tétrica sombra desapareció y la de la vela se apagó.

Historia de terror Bajo tu cama

Historia de terror Bajo tu cama

1,2,3 tú no me ves,

3,4,5 te jalo los pies,

6,7,8 bajo tu cama me escondo,

8,9,10 y a mi mundo te robo

Así decía una cancioncilla molesta y perturbadora que Ninet cantaba, tenía apenas un par de días con esa tonada, pero fueron suficientes para alterar a todos alrededor, y es que no era solamente la letra, sino la forma en que la niña se comportaba al cantarla.

Se quedaba quieta, parada muy derecha, mirando fijamente a las personas, clavaba sus ojos como espadas, hacía daño, incluso físico, así desde la distancia, sin mover un solo dedo, tan solo la mirada le bastaba. Después soltaba una carcajada malévola, con una voz que parecía no pertenecerle, pues era un sonido fuerte, seco que retumbaba en los cráneos por horas.

No le importaban las reprimendas ni los castigos, solo quería cantar esa canción, incluso cuando los demás dormían, para despertarlos en un sobresalto, pues crujían yo creo que hasta sus huesos llenándoles de escalofríos el cuerpo.

El primero en perder la razón fue el padre, le quería obligar a callar, porque esa tonada le taladraba la cabeza, haciéndole pensar las cosas más horrendas, evocando recuerdos de aquella época en que temía a los monstruos bajo la cama, aquel tiempo en que no quería pegar los ojos porque tenía miedo de que al abrirlos alguna criatura extraña lo tuviera en su lecho.

Con esa desesperación hizo frente a la niña, la tomó de los hombros pidiéndole a gritos callar, queriendo después convencerla a través del miedo, pero las palabras de su hija le hicieron caer de rodillas, las piernas no pudieron sostenerlo más cuando ella le dijo: – Papá, eres tu quien debe temer, esa canción me la enseño el payaso que está debajo de tu cama, dice que te conoce desde pequeño.

Acto seguido, una risa malévola entrecortada, una mano por debajo de la cama, y el padre siendo jalado por ella.

Leyenda corta de La torre de Babel

Leyenda corta de La torre de Babel

La torre de Babel es una de las miles de leyendas cortas que se desprenden del antiguo testamento. Se dice que dicha construcción se componía de siete pisos y al menos de 90 m de altura, algo verdaderamente descomunal para la época en la que supuestamente se edificó.

Su historia es tan fascinante que ha sido pasada de generación en generación, hasta nuestros días. Desde luego, cada cultura que la ha rescatado, le agrega o suprime ciertos elementos, ya que recordemos que estas crónicas guardan elementos propios de cada región, pero sin que estos desvirtúen el relato original.

Lo que no todos saben es que efectivamente en la ciudad que era conocida como Babilonia, existió un edificio de dimensiones similares a la que se mencionaba en la leyenda. De hecho, hay quienes afirman que sufrió un proceso de reconstrucción aproximadamente en el año 600 a. C.

La idea fundamental de los que construyeron la torre de Babel, era demostrar que el ser humano era capaz de tocar el cielo con algo que hubiese hecho con sus propias manos.

De igual forma, se señala que Marduk (la deidad que era respetada y obedecida por los babilonios) les había encomendado la tarea de hacer una torre que comenzara literalmente en “las raíces de la tierra” y se alzará por encima de todas las cosas hasta tocar el firmamento.

De modo tal, que este edificio sirviera como un punto de interconexión entre ambos mundos.

En una de las descripciones que datan del periodo en el que Nabucodonosor estaba en esta ciudad, se puede leer claramente que la cima de la torre de Babel estaba hecha de tabiques especiales. Es decir, se supone que esos ladrillos fueron teñidos con una sustancia especial para que fueran idénticos al tono azul del cielo y que así lograra confundirse entre las nubes.

El punto climático de la leyenda corta de la torre de Babel es cuando Dios hacen que el hombre hable distintas lenguas, con el propósito de que no puedan comunicarse entre sí.

Mitos cortos de Carlomagno

Mitos cortos de Carlomagno

Carlomagno fue un monarca de Europa, conocido por ser el “emperador de occidente”. Hoy día no hablaremos sobre sus hazañas, sino más bien acerca de uno de los mitos cortos que están vinculados a su persona.

Nos referimos a la espada Durandal, misma que fue entregada de propias manos del rey a su sobrino Roldán, quien obtuvo el rango de caballero del reino cuando apenas era un muchacho de 17 años.

Se cuenta que Roldán no se separó de ella hasta el momento de su muerte. Inclusive, hay cantares en donde se dice que el muchacho al ver que probablemente Durandal caería en manos enemigas, debido a que el ejército de Carlomagno caería derrotado, prefirió romperla golpeándola fuertemente contra una roca.

También se señala en una de las crónicas que el muchacho antes de morir la arrojó al mar, con el mismo propósito. Es decir, el de impedir que tal reliquia fuera a parar a manos de personas que no la merecían.

En una leyenda española, se dice que un guerrero de aquella región despojó a Roldán de la espada y la conservó con él hasta que con el tiempo fue recuperada por el rey Carlomagno.

Entre las muchas reliquias que se supone tenía Durandal tanto en su interior como en su exterior, podemos mencionar las siguientes: La empuñadura era completamente de oro y ese material provenía de la tierra en donde nació Cristo. Por tal razón, se le consideraba como una reliquia sagrada.

Hablando de esto, se dice que también tenía incrustado uno de los dientes de San Pedro y hasta gotas de la sangre de San Basilio.

Por último, nos gustaría mencionar que de acuerdo a la mitología, se sabe que la espada de Durandal le fue entregada al gran Carlomagno por un arcángel que bajó del cielo, con el único propósito de entregarle esa pieza, para que la protegiese.

Cuento corto de hadas La flor del bosque

Cuento corto de hadas La flor del bosque

Mariano paseaba triste por el bosque, debido a que su novia lo había dejado plantado en el altar. Sin rumbo fijo fue caminando hasta adentrarse más y más en la espesura de aquel lugar.

Sin embargo, en un momento notó que se había hecho de noche y debía regresar con los suyos, pero no sabía cómo hacerlo. Tomó un par de piedras e hizo una fogata improvisada. Mientras aguardaba pensando en un plan, arrancó una flor que estaba cerca de él y comenzó a quitarle uno a uno sus pétalos.

Así continuó por varios minutos, hasta que escuchó una voz:

– ¡Oye, ten cuidado me estás haciendo daño!

Mariano miró sus manos y observó que lo que había agarrado no era una flor, sino una pequeña hada que llevaba un vestido del color preciso de las gardenias que había estado deshojando.

– Discúlpeme. Jamás había visto una ninfa. Si bien es cierto que durante mi niñez leí varios cuentos cortos de hadas nunca pensé hallarme frente a una, y menos con alguien tan pequeña como usted.

– Que el tamaño no te sorprenda. Tengo más de 200 años y mi labor es cuidar que las flores de este bosque se mantengan en buen estado. Así que como podrás ver, tú eres el causante de que yo esté aquí.

– ¿Y qué piensa hacerme? Lanzarle algún tipo de conjuro o algo por el estilo.

– No. Mis poderes no me permiten hacerles daño a los humanos. No obstante, te vengo a dar un consejo. No lastimes a las criaturas del bosque y menos a las que no se pueden defender como es el caso de las flores y de las plantas.

Todos son seres vivos y merecen ser respetados. Cuando te sientas frustrado mejor charla con alguien. Verás que el conversar con un amigo sobre tus problemas hará que tu alma se sienta mucho mejor.

– Es verdad, yo no lo había visto de ese modo. Le prometo que desde ahora cuidaré a los seres vivos que me rodean.

Después de la conversación, Mariano despertó debido a los gritos de su papá, quien por fin lo había localizado.