EL PRIMER SAN MIGUEL
EL SAN MIGUEL DE LOS CHICHIMECAS
Hay indicios de que los primeros colonizadores llegaron a San Miguel de Allende hace unos 2000 años y que prosperaron en la agricultura. Sin embargo, hace aproximadamente mil años, abandonaron sus colonias dejándolas en manos de tribus nómadas de cazadores-recolectores, conocidos como chichimecas. Una de sus tribus, los copuces, tenían la fama de ser muy violentos, aún entre los aguerridos aztecas.
Los españoles también evitaban encontrarse con estas tribus hasta que el descubrimiento de plata en Guanajuato y Zacatecas los forzó a encontrar una ruta desde las minas, a través de tierras chichimecas a la ciudad de México. Empezaron mandando a un fraile franciscano, Fray Juan de San Miguel, para convertir y pacificar a los nativos.
Esto no fue tarea fácil, sin embargo, para 1542 había logrado construir una iglesia (San Miguel Arcángel) y establecer una misión que él llamó San Miguel de los Chichimecas.
Su éxito duró poco, en 1551 los copuces invadieron la misión y el sucesor de Fray Juan, Fray Bernanrdo de Cossín, cambió la colonia a un lugar más defendible a unos kilómetros de distancia (ahora la ubicación del actual San Miguel de Allende).
Pero las cosas no fueron fáciles hasta 1555 cuando los españoles fortificaron el lugar, llamándole “Villa” y emprendieron su repoblación; especialmente por medio de los soldados. Le dieron a este lugar el nombre de Villa de San Miguel el Grande y, por muchas razones, éste iba a ser el momento crucial.
Durante los siguientes 250 años, el pueblo se convirtió en un centro floreciente de producción de ganado, trabajo en piel, lana y herramientas. Ya para 1770 San Miguel el Grande tenía una población de 30,000 habitantes. Creció con una rapidez extraordinaria, en 1790 su población ya era de 50,000 habitantes, el doble de la Ciudad de Nueva York en ese tiempo y seguía creciendo. ¿Qué podría detener esto? Sí: La guerra.
EL SEGUNDO SAN MIGUEL
SAN MIGUEL EL GRANDE
LA Guerra de Independencia de México comenzó en 1810, aquí mismo en las calles de San Miguel donde el fuego del descontento había estado ardiendo durante décadas. Debido a su espectacular prosperidad y crecimiento, la actitud de sus pobladores era más liberal, más laissez-faire que lo normal bajo el gobierno español. Irónicamente, en vez de que los señores feudales aristócratas gachupines (españoles nacidos en España) quisieran más a la población criolla (el español nacido en México), imperó el resentimiento. El caldo de cultivo de este descontento fue el Colegio de San Francisco de Sales (construido el 1734), donde la semilla de la revolución enraizó en las mentes de los alumnos como Ignacio Allende y Juan Aldama.
En 16 de septiembre de 1810, el Grito de Dolores por parte del Cura Miguel Hidalgo señaló el principio de una insurrección que condujo Ignacio Allende, Su participación fue espectacular pero de corta duración-ambos hombres estarían muertos en menos de un año. Sin embargo ellos, y otros como Aldama, Jiménez y Umarán, inspiraron a una nación. Lo que estos hombres comenzaron duraría once años, pero terminaría en la independencia de México.
EL TERCER SAN MIGUEL
SAN MIGUEL DE ALLENDE
EN 1826, San Miguel sería oficialmente nombrada una ciudad y, en honor a su héroe local, tomaría el nombre de San Miguel de Allende. Igualmente, la cercana Dolores tomaría el nombre de Dolores Hidalgo.
Sin embargo, la guerra había coincidido con la disminución de la producción de las minas locales de plata y San Miguel comenzó un periodo de decadencia. Su población decreció y sus elegantes iglesias y mansiones, cayeron en la ruina.
No fue hasta el siglo XX que se conoció como un centro de bellas artes. Una primera escuela de Bellas Artes fue fundada en la tercera década del siglo XX, allá, y la colonia artística en ciernes de San Miguel de Allende pronto fue reconocida mundialmente.
Esto se cimentó aún más en los cincuenta cuando se funda el Instituto Allende que atraerá a los veteranos de guerra que eran becados por el gobierno de los Estados Unidos. Esta particularidad del sitio colonial comenzó a seducir a escritores y artistas durante el comienzo del renacimiento de San Miguel. En 1982, bajo Declaratoria Presidencial, 68 manzanas del centro de San Miguel fueron declaradas zona de Monumentos Históricos, contribuyendo a la restauración de los antiguos edificios y la preservación del ambiente colonial. Hoy en día, San Miguel de Allende, conocido aún por su elegante ambiente colonial y su creciente comunidad de artistas, también se popularizó como un destino de primera para vacacionar y como un refugio de retiro.
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